Cuando el reloj biológico despierta más tarde

Algunas mujeres, ya sea por decisión propia o por no haber encontrado previamente el momento oportuno, deciden ser madres a partir de los 35 años. Una edad a la que, aun siendo joven, comienzan a aparecer algunos riesgos en los embarazos, en mayor porcentaje que las madres veinteañeras. En todos los casos deben seguir unos tratamientos básicos de preparación y post-parto, con lo que se reducen las posibles secuelas y permiten rehacer una actividad normal lo antes posible y de forma saludable. Curro Millán, director de Instituto Fisiomedico, señala las pautas imprescindibles que sigue desde la Unidad de la Mujer para una buena evolución del embarazo.

En primer lugar lo más importante es detallar una buena historia clínica para conocer los antecedentes, los objetivos, los posibles problemas que pueden surgir y se realiza una exploración exhaustiva. De esta forma, se prepara una programación personalizada, adaptada a cada tipo de mujer. Curro Millán recomienda seguir este programa a partir del segundo trimestre con 3 sesiones de actividad física combinada entre gimnasia especializada de preparación al parto en clases colectivas, Pilates especializado de pre-parto individual o colectivo y una preparación personalizada en Huber Motion Lab, una maquinaria de última generación que trabaja la movilidad, el equilibrio, la fuerza y la resistencia cardiopulmonar de una forma segura.

Según la evolución de cada mujer, se valoran los cambios fisiológicos y se actúa, sea cual sea la complicación: dolor lumbo-pélvico, retención, etc. Estos cambios se trabajan de forma individual en los gabinetes terapéuticos mediante técnicas especializadas en dolor, drenaje linfático manual o mecánico con CelluM6.

Además, en el Instituto Fisiomedico se imparten seminarios teóricos, para que la mujer sea consciente de los procesos por los que está pasando y de sus cambios. En estos seminarios se dan recomendaciones higiénicas oportunas en nutrición, dermatología, hábitos o sexualidad.

Durante el tercer trimestre se mantiene la misma actividad física aunque se reducen los tiempos de trabajo. También se entrenan los pujos necesarios para un buen periodo expulsivo, se realiza un entrenamiento con el dispositivo Epino (un globo para practicar el parto y fortalecer la musculatura), masajes perineales que reducen la incidencia de traumatismo perineal, se trata la retención de líquidos que dan pesadez en piernas y posibles dolores lumbares, y se continúa con medidas higiénicas de nutrición como control de hidratos, una alimentación con alto contenido en fibra para evitar el estreñimiento o la importancia de la hidratación de la piel. Uno de los mayores miedos en la recta final del embarazo es el dolor momentos antes del parto, para lo que Millán aconseja el movimiento y los cambios posturales, la alternancia de calor y frío, la electroestimulación, los masajes, la contrapresión, los baños y las duchas.

Igual de importante es el trabajo post-parto para que la nueva mamá recupere su figura y su actividad de una forma rápida y eficaz. En este programa se marcan los objetivos de cada mujer: readaptación del esquema corporal, trabajo del suelo pélvico, tratamiento de posibles secuelas como incontinencias urinarias, disfunción sexual, prolapsos o desgarros; tratamiento de estética terapéutica, como cicatrices de episiotomías o cesáreas; remodelación corporal, retención de líquidos, elasticidad de la piel, disminución de grasa o tratamiento postural. Siguiendo estos consejos, las futuras mamás conseguirán una evolución de su embarazo más saludable y recuperar una mejor condición física mientras disfrutan del nuevo bebé.

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